DESVARIOS DE UNA NOCHE
Estuve de paseo, tuve la oportunidad de compartir con toda la familia, el sol caía en nuestros rostros, danzando, dorando la piel, reflejándose en el agua, entregando visos de colores, la luz, la luz, que hermosos fueron esos días, si tan solo yo pudiese pintar, si tan solo tuviese talento para la fotografía podría congelar ese momento, estuve tan cansada, que solo pude caer al piso, esperando que la sensación del agua siguiera recorriendo mi cuerpo, lentamente, mientras sentía que la suave brisa de enero me arrullaba, trayéndome historias, cánticos y poemas de antepasados que rondan las Colinas de mi niñez, de mi tierra, de mi historia, de mi origen.
Mientras estaba allí, tratando de recobrar el aliento, mientras luchaba contra mis vicios, contra mis deseos, tratando de ser fuerte, tratando de sonreír, tratando de mantenerme en una sola pieza y no tirar la toalla, de no darme por vencida, de no ceder ante las lágrimas que se agolpan entre mis parpados y están impacientes por desbordarse a través de mis ojos, alterando así mi imaginario de la realidad, mientras estaba abandonando mi cuerpo, aparece ante mis ojos, sube pesadamente la escalera, con sus colores, con su elegante plumaje, aparece ante mi no se que desea, pero ciertamente me atemoriza, no se que desea, no se si me teme o si debería temerle, solo puedo dejarlo rodearme, debo confiar en la quietud de mi cuerpo, tal y como hacia antes, simplemente dejarle suceder, en ese momento cuando veo que no busca nada en especial, la sensación del agua se aleja de mi cuerpo, el canto de la brisa calla, y mi mente se consume en esa visión, se acerca a mi, y de alguna manera no puedo evitarlo, me inclino hacia el también, con su pico recorre mi mejilla, y sin poder resistir, sin tratar de leer entre líneas, le doy un beso y me dejo maravillar, no hay mensaje por descifrar, no hay señales del destino que encontrar, es simplemente un cariño animal, cariño al fin de cuentas, en ese momento sus plumas empiezan a caer, y se convierte o decide mostrarse como un hombre mas, y sus besos y sus caricias no se detienen, pero se vuelven mas dulces que antes, y de la misma manera en que llegó a mi, comienza a alejarse, mientras que me inmoviliza con sus ojos, negros como la noche, negros como el silencio que acompaña su lenta y atemorizada caminata lejos de mi vista.
El


mixcelaneas dijo
Bueno... el don de la fotografía y la pintura quizás se pueden aprender así que estás a tiempo... pero tenés el don de escribir y es un don maravilloso y natural que se puede mejorar pero se nace con él. Me gustó mucho la historia.
Paso a saludarte y desearte muy feliz finde!!!
Bsosss.
12 Enero 2008 | 05:04 AM